Por Camila Basurco
Esa mañana, me desperté escuchando un vals criollo de Oscar Ávila, el mismo que sonaba cuando mi mamá me peinaba para ir al colegio. Me hizo pensar en aquellos días del 2001, cuando me alistaba para clases con una cola alta frente al espejo. Hoy, en 2025, me encontraba en París, preparándome para vivir algo único: asistir al desfile de CHANEL por primera vez.
La emoción de hacer algo por primera vez siempre trae consigo una dosis extra de adrenalina, y eso fue exactamente lo que sentí al entrar al Grand Palais, ese lugar emblemático que parecía ser el escenario perfecto para la magia de CHANEL.
Proporciones y contrastes
La colección Prêt-à-Porter Otoño-Invierno 2025/26 de CHANEL deslumbró desde el primer paso sobre la pasarela. La instalación diseñada por Willo Perron en el Grand Palais parecía flotar, dando inicio a un desfile donde la realidad y la ilusión se fusionaban. La colección jugó con proporciones inesperadas, desafiando la moda tradicional: una mini chaqueta de tweed en tonos azul, blanco y rosa se combinaba con pantalones de longitud exagerada, mientras que camisas de popelina caían hasta los tobillos. Cada pieza desbordaba creatividad, llevando los códigos de CHANEL a un nivel completamente nuevo.
La importancia de los detalles
Uno de los elementos más destacados fueron los lazos, que no solo decoraban los cuellos y puños, sino que también se transformaban en collares y caían delicadamente sobre los vestidos. Las enormes perlas, que se hicieron presentes tanto en los tacones como en los bolsos, aportaron una nueva perspectiva del lujo, con un estilo completamente oversize que redefinió la elegancia de la casa.
El juego de capas y texturas
La colección también exploró la superposición de capas de una forma innovadora. Desde conjuntos de tres piezas con chaquetas en tweed y pantalones acampanados hasta trajes con capas de tul que se movían con la gracia de una pluma, cada atuendo estaba diseñado para crear una silueta fluida y dinámica. Las telas ligeras como la seda y el tul contrastaban con la robustez del tweed, dando lugar a una fusión perfecta entre suavidad y estructura.
Feminidad y poesía visual
A lo largo del desfile, la feminidad estuvo en el centro de cada diseño. Los zapatos de satén, las botas hasta el tobillo y los detalles en 3D de los cuellos con volantes extraíbles mostraron la delicadeza de CHANEL. Al mismo tiempo, las gabardinas de encaje y los suéteres adornados con pétalos de flores en 3D añadían un toque poético y encantado a la colección.
Un desfile lleno de magia
La colección no solo destacó por su maestría técnica, sino por la atmósfera única que se vivió. La música, que incluía temas de Faithless y SASH!, elevó la energía del espectáculo, mientras los asistentes –celebridades, actrices y creadores de contenido– compartían la emoción de presenciar este acto de magia en vivo. Cada modelo, cada prenda, parecía llevarnos a un mundo de fantasía, donde la moda se convierte en un sueño hecho realidad.
El desfile de CHANEL fue un recordatorio de por qué la marca sigue siendo sinónimo de innovación, arte y elegancia atemporal. Una vez más, la casa logró transformar lo ordinario en extraordinario, llevando la moda a nuevas alturas con esta colección tan visualmente impresionante como emocionalmente conmovedora.
La colección Prêt-à-Porter Otoño-Invierno 2025/26 fue diseñada por el Estudio de la Creación de CHANEL, como una transición antes de la llegada de Le Sueur para asumir el control creativo completo de la casa.
Mi look y la magia del desfile
Mi look fue una combinación que creía perfecta para la ocasión: botas celestes y un vestido-blazer verde, complementado con los accesorios de la colección Resort 2024 de CHANEL. ¡No puedo dejar de mencionar los pendientes en forma de cangrejo y el collar de pececillos! Los detalles eran simplemente fascinantes.